Los malos hábitos de Renfe, tolerados

Una vez más, nos ha obsequiado con su impuntualidad.

A las 7.20 horas del miércoles pasado, los altavoces anunciaron que mi tren llegaría con un retraso de 15 minutos; en realidad, ya eran 20 los minutos pasados.

Pocos fueron los gestos o caras de protesta de los usuarios, ya que esta falta de puntualidad es ya un hábito de .

La compañía, sin embargo, se preocupa mucho por nuestra salud y por megafonía nos recuerda que está prohibido fumar y que no debemos cruzar las vías para ir a otro andén.

También agradezco el esfuerzo de en estos tiempos de crisis en el ahorro de espacio en los vagones, donde los viajeros conviven pegados unos a otros; es decir, que apuesta por establecer una mejor comunicación acercando a sus usuarios. Eso sí, ante los retrasos, no pierde la educación: «Disculpen las molestias». Estamos encantados con tantas atenciones.


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